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Oct 27,2008
Las pérdidas durante el embarazo
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por admin
Las pérdidas de sangre en las primeras semanas del embarazo son bastante comunes y generalmente provocan fuerte preocupación en las futuras madres. En la mayor parte de los casos no tienen mayores consecuencias para el embarazo ni para la salud de la madre, pero siempre deben ser vigiladas y comunicadas al médico pues pueden ser síntoma de algún peligro, sobre todo de un aborto espontáneo.
Los riesgos
Siempre que se produce pérdida de sangre procedente de la cavidad uterina hay que considerar la situación como amenaza de pérdida del embarazo, sobre todo en los tres primeros meses de gestación. Si el flujo sanguíneo se prolonga y viene acompañado de dolores, el riesgo de aborto aumenta.
¿Qué hacer?
La consulta al ginecólogo debe ser inmediata. Él determinará los riesgos en función de la cantidad del flujo, su frecuencia y si viene acompañado de dolores u otras patologías. En la mayor parte de los casos no existe peligro alguno para el desarrollo del embarazo y una ecografía confirmará la situación del feto y de la placenta y tranquilizará a la madre.
¿Por qué se pierde sangre?
Hay dos causas esenciales en las pérdidas sanguíneas en las primeras semanas de embarazo: causas debidas a la madre y causas debidas al embarazo. Las primeras se relacionan generalmente con inflamaciones de cuello uterino y las segundas se deben por lo general a la formación de la placenta.
Hay ocasiones en que las pérdidas se deben a pequeñas hemorragias en la decidua, el tejido que rodea la bolsa fetal y que en algunos sectores se atrofia a medida que progresa en embarazo y en otro dar origen a la placenta. Durante las primeras semanas del embarazo es frecuente que tras las relaciones sexuales el extremo del cuello uterino sangre un poco. Hay que comentarlo con el médico, pero normalmente no tiene mayores complicaciones.
Tratamiento
Hay que insistir en que, pese a lo alarmantes que pueden resultar, las pérdidas son generalmente inocuas. Si persisten y no son causa de aborto o de otra complicación grave se suele aplicar un tratamiento a base de uteroinhibidores, que tienen por objetivo sedar el útero e impedir que se contraiga y propicie las hemorragias . También se suele aplicar progesterona, una hormona que tiene como principal misión la de proteger la gestación y que es segregada de forma natural por la propia madre. Fuente
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