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Oct 24,2008


Gimnasia para hipertensos, diabéticos y embarazadas

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por admin

Sobrepeso, diabetes o patología coronaria requieren de ejercicios específicos y no vale cualquier actividad. Es más: sin control el desgaste puede ser perjudicial.






Aunque muchos lo ignoren, no todas las personas pueden realizar cualquier actividad física. La misma debe estar sujeta tanto a la edad, a la masa muscular y a los problemas de salud que puedan o no tener.

Si es hipertenso, obeso, con problemas cardíacos, fumador o si se está embarazada, ojo con levantar pesas y hacer abdominales. Ni que hablar de las lagartijas y sentadillas. Tales ejercicios no necesitan del oxígeno en su realización (anaeróbicos) lo que hace que el organismo sea más propenso al aumento del colesterol y presión, así como a los desgarros musculares o fracturas. En casos más extremos, hasta se podría hacer un infarto.

Pero no se trata de ser alarmistas. La gimnasia es altamente recomendable por los médicos, se tenga o no inconvenientes de salud. La clave está en practicarla con moderación, acompañarla con una buena alimentación y respetar las condiciones físicas y mentales de cada persona.



SOBREPESO Y DIABETES.



La actividad física para personas que padecen de sobrepeso debe atacarse por dos lados. Uno es la dieta, que debe ser controlada por un médico, y el otro es la gimnasia aeróbica, es decir, ejercicios en los que sí se necesita el oxígeno para darle al músculo la energía que precisa.

La caminata y la natación son ideales, y deben realizarse entre cuarenta minutos y una hora por día, seis o siete veces por semana. Nada de matarse con aparatos o boxeo.






La actividad brusca, además de no ser sana, requiere de mayor fuerza y hace que se quemen los hidratos de carbono (dulces) en lugar de los lípidos (grasas). Hay un error muy común y es que cuando uno tiene panza suele hacer muchos abdominales pensando que la va a adelgazar y no es así. Se mejora la tonificación del músculo, pero no se reduce la zona.


Otros de los beneficios que tienen la caminata y la natación es que elevan el colesterol bueno (HDL) y disminuyen los niveles de malo (LDL) así como los triglicéridos (grasas que hay en la sangre y en los alimentos).



OTROS MALES.



Para los diabéticos, el médico sugiere también la caminata y la natación, con la diferencia de que además pueden correr y andar en bicicleta, siempre que estén bajo supervisión médica. La dedicación justa son 40 minutos, cuatro o cinco veces a la semana. Las células son más sensibles a la glucosa con esos ejercicios lo que ayuda a bajar los niveles de azúcar en la sangre.








Aquellos que sufren de hipertensión pueden caminar, trotar y hacer gimnasia más localizada trabajando glúteos y piernas, aunque no tienen prohibido levantar pesas ni tobilleras. Eso sí, la carga de las mismas debe ser liviana porque de lo contrario aumenta la presión. Se debe ser consecuente y realizar cualquiera de esos ejercicios al menos cuatro veces a la semana, durante 50 minutos.


Para los que lidian con problemas osteoarticulares como dolores de espalda, columna, cadera y rodilla se aconseja sustituir la caminata por el trote, la bicicleta o la natación. También existen unos aparatos que se llaman elípticos (de bajo impacto) donde se fortalecen los músculos de las piernas sin afectar la salud.



Se aconseja realizarlos media hora todos los días. La movilización constante de las articulaciones es vital para que no se desgasten los cartílagos así como para prevenir enfermedades no inflamatorias de los huesos, como la artrosis.

Si de problemas circulatorios se trata, lo mejor para evitar la obstrucción de venas y arterias es caminar o hacer natación. ¿La rutina? Entre treinta y cuarenta minutos por día, seis veces a la semana. Ambos deportes se recomiendan también a las personas con trastornos pulmonares, sobre todo a los que fuman, ya que ayudan a abrir el tórax y consecuentemente aumenta la capacidad de respiración.



Pilates o yoga en el embarazo




Para las mujeres embarazadas, los ejercicios más completos y saludables son los que fusionan técnicas de relajación y fuerza física de baja intensidad.



El Método Pilates, por ejemplo, trabaja zonas localizadas del cuerpo sin movimientos bruscos.




Caminar: Es una de las mejores actividades cardiovasculares para las mujeres embarazadas, y te mantiene en forma sin castigar las rodillas y tobillos. Otra ventaja es que se puede hacer en cualquier lugar, no requiere ningún equipo especial aparte de un buen par de zapatos, y es una forma de ejercicio segura durante los nueve meses de espera.




Nadar: Los médicos y entrenadores físicos consideran la natación el mejor ejercicio para las embarazadas y también el más seguro. La natación es ideal porque trabaja los músculos de las piernas y brazos, ofrece beneficios cardiovasculares, y permite que la mamá encinta se sienta ligera en el agua a pesar de su aumento de peso.





Bailar: Puedes hacer ejercicio beneficioso para el corazón bailando al ritmo de tu música favorita en tu propio salón, siguiendo la coreografía de un DVD o inscribiéndote en una clase de baile. Lo único que debes evitar son los saltos y las piruetas.

Yoga: El yoga también redunda en beneficios porque genera la liberación de sustancias que evitan tensiones y reduce la ansiedad. Los ejercicios de yoga pueden ayudarte a fortalecer los músculos y mantenerte flexible, con la ventaja de que no ejercen nada o casi nada de impacto sobre las articulaciones. Sin embargo, si quieres trabajar también el corazón, tendrás que añadirle dos o tres días de caminatas o natación a tu programa semanal de ejercicios de yoga.







La edad también juega un rol vital a la hora del deporte. Con los años se va perdiendo fuerza muscular y por eso el especialista sugiere a los adultos trabajar la zona de los hombros, brazos y piernas, aunque sea dos veces a la semana.

Puede ser con natación, Pilates, aductores o lagartijas. Como los adultos van perdiendo la elasticidad se deben realizar ejercicios de flexibilidad estática, es decir, de elongación, sobre todo de brazos y piernas. Lo ideal serían tres repeticiones de 20 segundos, tres o cuatro veces por semana, antes y después de realizar actividad física. Luego de la menopausia, por ejemplo, una rutina de esos ejercicios no permite que se pierda masa ósea porque favorecen la entrada de calcio en los huesos.


Después de los 35 años, tanto hombres como mujeres deben ser más cuidadosos. Antes de inscribirse en un gimnasio se deben realizar chequeos cardiovasculares para ver si presentan algún riesgo de salud, alerta el especialista.
Tampoco los niños pueden realizar cualquier actividad física por más enérgicos y sanos que sean.

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Aunque muchos lo ignoren, no todas las personas pueden realizar cualquier actividad física. La misma debe estar sujeta tanto a la edad, a la masa muscular y a los problemas de salud que puedan o no tener.

Si es hipertenso, obeso, con problemas cardíacos, fumador o si se está embarazada, ojo con levantar pesas y hacer abdominales. Ni que hablar de las lagartijas y sentadillas. Tales ejercicios no necesitan del oxígeno en su realización (anaeróbicos) lo que hace que el organismo sea más propenso al aumento del colesterol y presión, así como a los desgarros musculares o fracturas. En casos más extremos, hasta se podría hacer un infarto.

Pero no se trata de ser alarmistas. La gimnasia es altamente recomendable por los médicos, se tenga o no inconvenientes de salud. La clave está en practicarla con moderación, acompañarla con una buena alimentación y respetar las condiciones físicas y mentales de cada persona.



SOBREPESO Y DIABETES.



La actividad física para personas que padecen de sobrepeso debe atacarse por dos lados. Uno es la dieta, que debe ser controlada por un médico, y el otro es la gimnasia aeróbica, es decir, ejercicios en los que sí se necesita el oxígeno para darle al músculo la energía que precisa.

La caminata y la natación son ideales, y deben realizarse entre cuarenta minutos y una hora por día, seis o siete veces por semana. Nada de matarse con aparatos o boxeo.






La actividad brusca, además de no ser sana, requiere de mayor fuerza y hace que se quemen los hidratos de carbono (dulces) en lugar de los lípidos (grasas). Hay un error muy común y es que cuando uno tiene panza suele hacer muchos abdominales pensando que la va a adelgazar y no es así. Se mejora la tonificación del músculo, pero no se reduce la zona.


Otros de los beneficios que tienen la caminata y la natación es que elevan el colesterol bueno (HDL) y disminuyen los niveles de malo (LDL) así como los triglicéridos (grasas que hay en la sangre y en los alimentos).



OTROS MALES.



Para los diabéticos, el médico sugiere también la caminata y la natación, con la diferencia de que además pueden correr y andar en bicicleta, siempre que estén bajo supervisión médica. La dedicación justa son 40 minutos, cuatro o cinco veces a la semana. Las células son más sensibles a la glucosa con esos ejercicios lo que ayuda a bajar los niveles de azúcar en la sangre.








Aquellos que sufren de hipertensión pueden caminar, trotar y hacer gimnasia más localizada trabajando glúteos y piernas, aunque no tienen prohibido levantar pesas ni tobilleras. Eso sí, la carga de las mismas debe ser liviana porque de lo contrario aumenta la presión. Se debe ser consecuente y realizar cualquiera de esos ejercicios al menos cuatro veces a la semana, durante 50 minutos.


Para los que lidian con problemas osteoarticulares como dolores de espalda, columna, cadera y rodilla se aconseja sustituir la caminata por el trote, la bicicleta o la natación. También existen unos aparatos que se llaman elípticos (de bajo impacto) donde se fortalecen los músculos de las piernas sin afectar la salud.



Se aconseja realizarlos media hora todos los días. La movilización constante de las articulaciones es vital para que no se desgasten los cartílagos así como para prevenir enfermedades no inflamatorias de los huesos, como la artrosis.

Si de problemas circulatorios se trata, lo mejor para evitar la obstrucción de venas y arterias es caminar o hacer natación. ¿La rutina? Entre treinta y cuarenta minutos por día, seis veces a la semana. Ambos deportes se recomiendan también a las personas con trastornos pulmonares, sobre todo a los que fuman, ya que ayudan a abrir el tórax y consecuentemente aumenta la capacidad de respiración.



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Para las mujeres embarazadas, los ejercicios más completos y saludables son los que fusionan técnicas de relajación y fuerza física de baja intensidad.



El Método Pilates, por ejemplo, trabaja zonas localizadas del cuerpo sin movimientos bruscos.




Caminar: Es una de las mejores actividades cardiovasculares para las mujeres embarazadas, y te mantiene en forma sin castigar las rodillas y tobillos. Otra ventaja es que se puede hacer en cualquier lugar, no requiere ningún equipo especial aparte de un buen par de zapatos, y es una forma de ejercicio segura durante los nueve meses de espera.




Nadar: Los médicos y entrenadores físicos consideran la natación el mejor ejercicio para las embarazadas y también el más seguro. La natación es ideal porque trabaja los músculos de las piernas y brazos, ofrece beneficios cardiovasculares, y permite que la mamá encinta se sienta ligera en el agua a pesar de su aumento de peso.





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La edad también juega un rol vital a la hora del deporte. Con los años se va perdiendo fuerza muscular y por eso el especialista sugiere a los adultos trabajar la zona de los hombros, brazos y piernas, aunque sea dos veces a la semana.

Puede ser con natación, Pilates, aductores o lagartijas. Como los adultos van perdiendo la elasticidad se deben realizar ejercicios de flexibilidad estática, es decir, de elongación, sobre todo de brazos y piernas. Lo ideal serían tres repeticiones de 20 segundos, tres o cuatro veces por semana, antes y después de realizar actividad física. Luego de la menopausia, por ejemplo, una rutina de esos ejercicios no permite que se pierda masa ósea porque favorecen la entrada de calcio en los huesos.


Después de los 35 años, tanto hombres como mujeres deben ser más cuidadosos. Antes de inscribirse en un gimnasio se deben realizar chequeos cardiovasculares para ver si presentan algún riesgo de salud, alerta el especialista.
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